Ese día que tu vida cambia por completo en un momento, una
simple mirada te lleva a mundos tan infinitos que crees que nunca tendrán fin, aunado
a esa hermosa mirada, una sonrisa cálida que enamora, esa sencillez que desborda
afinidad.
Así comenzó mi sueño ese día de Abril, cuando menos lo
esperaba, fue tan real que término siendo parte de mí, no era un sueño, lo que sucedía
era palpable, día con día, abrazo tras abrazo, tan cálidos sus brazos que podía
sentir su calor penetrando mi piel como mi calidez la de ella, fusionados en
ese sentimiento que muchos llaman amor, desbordado en besos, en caricias, en “te
quieros”, en “te amos”, en ¿te extraño?, no, no lo creo, los sueños no extrañan,
solo pasan y se van a otro lugar, buscan mejores mentes para poder imaginar, creer, pensar, madurar, crecer y desde luego convertirse en realidad.
Pero que son los sueños más que pequeñas historias que al
despertar desaparecen, solo que son inteligentes y a veces al abrir los ojos no se van, se
encuentran a tu lado con su brazo alrededor de tu cuerpo fundido en un abrazo,
esperando un beso en la frente y las palabras, esas mágicas para iniciar bien el
día: “Buenos días mi amor”, pero eso solo pasa cuando el sueño te elige, así es,
nosotros no los elegimos son ellos los que deciden en qué momento y con quien
se vuelven realidad.
En estos momentos desperté y mi cama está vacía, me doy
cuenta que no fui tan especial, pero fue tan hermoso el momento que no me queda
más que desearle felicidad, que el elegido de esta noche lo logre (el sueño)
hacerlo realidad.
:' (
Abril 2013
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